Shroomtober: trece setas, cuatro días tarde
Debería haberlo visto venir

La última línea de mi artículo sobre Gnomesummer era Cuidado con las setas. Un guiño a los gnomos de los libros, lo bastante pequeños para refugiarse bajo una. Dos meses después, las setas tienen su propio proyecto.
Se llama Shroomtober, y empezó como parece que empiezan ahora todos mis proyectos: con cuatro días de retraso sobre el inicio de octubre. Y esta entrada llega una semana después de eso. Por lo menos soy constante en llegar tarde.
El ritmo que pruebo esta vez
El año pasado, Goblintober fue un sprint diario: un goblin al día, 31 días, un tema fijado para cada uno. Me encantó, pero visto con perspectiva, la restricción pensaba la mitad por mí. Gnomesummer fue lo contrario: cinco gnomos a lo largo de todo un verano, y tiempo para quedarme con cada uno hasta que tuviera vida interior.
Shroomtober intenta quedarse con lo mejor de los dos. El calendario de octubre de los goblins, el ritmo más pausado y centrado en los personajes de los gnomos. El objetivo: 13 miniaturas de papel antes de Halloween. Trece porque es el número que pide la temporada, y porque empezando con cuatro días de retraso, prometer 31 habría sido ponerme la zancadilla a mí mismo.
Sin ritmo diario. Solo una fecha límite.
Sin lista, a propósito
Esta es la parte realmente nueva para mí. Con Goblintober tenía toda la lista desde el primer día. Esta vez no.
Tengo algunas ideas sobre quién más podría vivir en esta pequeña colonia, pero los voy a ir descubriendo mientras dibujo. Primero viene la seta de verdad: su forma sugiere quién es el personaje, y el personaje sugiere qué hace en el bosque. Si a mitad de mes aparece una idea mejor, entra.
Y no es una banda de guerra. Los goblins eran un ejército; los gnomos, una aldea obligada a defenderse. Los Shroomfolk no luchan contra nadie. Recolectan, cargan cosas, y se dedican a ser setas.
La única regla que me he puesto: cada nueva seta tiene que tener su propia silueta. A escala de miniatura de papel, el sombrero es lo que más habla. Si dos se ven iguales desde el otro lado de la mesa, hay que redibujar una.
N.º 1: el Shroomfolk Amanita, la especie antes que los oficios

Sin armadura. Sin armas. Sin pantalones. Solo una seta a la que, quién sabe cómo, le han salido brazos, unos pies enormes y una sonrisa.
Dibujé la primera deliberadamente sencilla. Antes de dibujar una seta con oficio, necesitaba saber qué es un Shroomfolk: dos puntos por ojos, una curvita por boca, un pie que sigue hacia abajo hasta convertirse en cuerpo, y unos pies demasiado grandes para él. Todos los que vengan después heredarán la cara, la actitud y los pies, y cambiarán el resto.
Cada miniatura empieza con una hoja como esta: vistas de frente, de lado y de espaldas, con las muestras de la paleta arriba. Solo un puñado de colores, y el rojo hace casi todo el trabajo. Después, el anverso y el reverso pasan a una tira de 55 mm, lista para imprimir, recortar, plegar y poner en base:

N.º 2: el Rebozuelo Recolector, el primero con oficio

El segundo tiene trabajo: una cesta de mimbre casi llena de bayas y hojas, y una cara de estar muy satisfecho con ella.
Fue la primera prueba de verdad para la regla de las siluetas. La trampa fácil era dibujar «la Amanita, pintada de naranja». Lo que lo salvó fue el propio rebozuelo: el sombrero se abre hacia arriba en un embudo ondulado en lugar de caer en cúpula, y los pliegues bajan hasta el pie. Así que el cuerpo se hizo más alto y más delgado, los pies un poco más estrechos, y la paleta pasó al dorado. La misma cara, los mismos pies. Aire de familia, otra forma.

¿Y ahora qué?
Sinceramente, todavía no lo sé, y eso es lo divertido. Hay otras once setas esperando en algún rincón del bosque, y descubriré quiénes son cuando el lápiz las encuentre.
2/13. 🍄
¡Hasta pronto!
Horacio Gonzalez - LostInBrittany
Shroomtober lo publica Korrigan Press, donde está el artículo de presentación del proyecto. Los avances se publican en Instagram @lostinbrittany con la etiqueta #Shroomtober.